«…Manuel Suárez, se formula, le habla, a través del mar, de un océano atlántico que lo acompaña impenitente desde el principio de su vida. Y si por su carácter Suárez rechaza esa irredenta arrogancia, esa soberbia imposición, al final se rinde a un vínculo al que ni siquiera puede negarse. Porque siempre vuelve esa ola; implacable. Más grande que él. Desarmando cualquier pulso. En su yugoy en la insistencia, en el placer, en su amor.»
YOLANDA CASTAÑO










